Theresa May se va, pero los problemas del ‘brexit’ se quedan en Reino Unido

La política británica firma este viernes su dimisión como presidenta del Partido Conservador, con lo que también dejará vacante el puesto de primera ministra.

Herencia.

LONDRES (CNN) — Por fin, los días de Theresa May en la máxima magistratura llegaron a su fin. La primera ministra de Reino Unido renunció oficialmente este viernes a la dirigencia del Partido Conservador, lo que significa que puede comenzar el concurso para reemplazarla.

Tras casi tres años intentando concretar el brexit , May se dio cuenta de que había llegado su hora luego de las elecciones al Parlamento europeo de mayo , en la que los conservadores votaron por el partido duro anti-Unión Europea de Nigel Farage.

No es coincidencia que el día que May iba a anunciar formalmente su renuncia, los conservadores hayan sufrido una humillación más en unas elecciones para cubrir un escaño vacante en el Parlamento de Peterborough , una ciudad al norte de Londres. Su partido cayó al tercer lugar, detrás del opositor Partido Laborista, que se quedó con el puesto, y el partido por el brexit.

May seguirá siendo primera ministra hasta que los conservadores elijan un nuevo líder. Si todo sale bien, la reina invitará al sucesor de May a formar un gobierno.

Sin embargo, a los observadores internacionales podría parecerles extraño que si Reino Unido está paralizado por el brexit —y que la fecha límite del 31 de octubre está cada vez más cerca—, el partido gobernante esté agasajando a sus ciudadanos con un concurso de belleza conservador en vez de seguir gobernando el país.

Pero henos aquí. Todo es muy emocionante, si crees que es emocionante ver videos interminables de hombres mayormente blancos diciéndote qué buen trabajo harían como líderes.

Lo crucial es que todos quieren que sepamos que tendrían éxito en donde May falló y lograrían un nuevo acuerdo para el brexit con la Unión Europea.

Los lectores sagaces ya habrán encontrado la trampa. A menos que vivas en el mundo de fantasía de la burbuja de Westminster, la fase uno de las negociaciones del brexit con la Unión Europea está cerrada formalmente y nunca se volverá a abrir.

Los negociadores de May dedicaron casi dos años a negociar con los funcionarios de la Unión Europea y los líderes de los otros Estados miembros para llegar a lo que se conoce como el Acuerdo de Retirada, comúnmente conocido como el acuerdo del brexit de May. Ambas partes pensaron que era un acuerdo justo que tomaba en cuenta las inquietudes específicas de todos los involucrados. Pero como la historia nos muestra, la gran mayoría de los parlamentarios en Westminster lo aborrecieron y lo rechazaron tres veces.

¿Por qué falló? En gran medida, por una cosa llamada salvaguardia de la frontera con Irlanda. Este instrumento se incluyó en el Acuerdo de Retirada como medida de emergencia para evitar la necesidad de levantar infraestructura física en la frontera entre la República de Irlanda (Estado miembro de la Unión Europea) e Irlanda del Norte (parte de Reino Unido). El problema para los partidarios del brexites que, por razones jurídicas, la salvaguardia exige que Reino Unido siga íntimamente ligada a Europa, cosa a la que consideran una trampa de Bruselas para mantener a Reino Unido en la Unión Europea tácitamente.

Es probable que los tres candidatos que tienen más posibilidades de suceder a May en este momento crean que cuando lleguen con un nuevo grupo de negociadores, las autoridades europeas en Bruselas verán la luz. Los convencerán de que la única forma de evitar el brexit sin acuerdo es reabrir el Acuerdo de Retirada y cambiar —o incluso, eliminar— la salvaguardia. Entonces, el Parlamento británico se uniría para respaldar el acuerdo y todos podrán relajarse.

El principal contendiente, Boris Johnson , está en el extremo más radical de las posturas ante la salvaguardia. Para él, lo ideal sería deshacerse de ella. Johnson dice que si no hay cambios considerables, sacará a Reino Unido de la Unión Europea el 31 de octubre, haya acuerdo o no.

El aliado más cercano de Johnson en la campaña por el brexit de 2016, Michael Gove, también se está postulando. Al igual que Johnson, cree que la prioridad de la Unión Europea es lograr que se apruebe un acuerdo para evitar el caos. A diferencia de Johnson, se ha negado a comprometerse a salir de la Unión Europea el 31 de octubre, sin importar si hay acuerdo o no.

Pasa lo mismo con Jeremy Hunt. Dice que no le asusta que no haya acuerdo, pero cree que puede formar un equipo que convenza a la Unión Europea que lo que más le conviene es cambiar la salvaguardia.

¿Por qué confían estos candidatos en que pueden hacer cambiar de parecer a la Unión Europea? Por dos razones.

La primera es que creen que la Unión Europea quiere evitar a toda costa que no haya acuerdo. Y, siendo justos, las pruebas respaldan este razonamiento. Los líderes de la Unión Europea han permitido dos prórrogas al brexit y se han adaptado a la política caótica de Reino Unido.

En segundo lugar, creen que la obstinación de la Unión Europea se debe a que creen que ninguna propuesta logrará una mayoría en la Cámara de los Comunes. Una vez más, este razonamiento no sale de la nada. La cámara ha rechazado el acuerdo de May tres veces y los legisladores propusieron alternativas al brexit, pero ninguna obtuvo la mayoría.

Todo lo que el siguiente líder tiene que hacer es demostrarle a la Unión Europea que puede lograr que un acuerdo modificado obtenga la mayoría y, como por arte de magia, la Unión Europea evita la salida sin acuerdo y el brexit queda resuelto… al menos por ahora.

El problema con esto —y es un problema muy grande— es que nadie en Bruselas ni en Europa ha dado el más mínimo indicio de que se pueda cambiar el Acuerdo de Retirada. Esto significa que no hay cambios a la salvaguardia ni «acuerdo nuevo». Aunque para estos candidatos es tentador tomarlo como bravata pública, una simple postura de negociación, refleja exactamente lo que dicen los funcionarios europeos y británicos en privado.

Claro que hay más candidatos que Johnson, Gove y Hunt. Hasta ahora, once conservadores han declarado y representado posturas como examinar detenidamente la posibilidad de que no haya acuerdo y eliminar a todos los conservadores pro-Unión Europea del gabinete o celebrar un segundo referéndum sobre el brexit.

Dos candidatos aceptan que el acuerdo de May tiene que ser el punto de partida de cualquier negociación y que cualquier otra cosa corresponde a las negociaciones sobre la relación futura. Se trata de Matt Hancock, secretario de Salud, y Rory Stewart, secretario de Desarrollo Internacional. Ambos han recibido halagos de parte de los conservadores moderados y de personas ajenas al partido que están hartos del brexit y quieren evitar que no haya acuerdo casi tanto como la Unión Europea.

Desafortunadamente para Hancock, Stewart y la Unión Europea, el público no será quien elija al próximo líder. Ese honor corresponde a los 160,000 miembros registrados del Partido Conservador . Y como sabe cualquier persona que haya estado al tanto del brexit, muchos miembros de ese partido están conformes con que no haya acuerdo. Además, los miembros solo tendrán voz una vez que los legisladores conservadores reduzcan la lista de candidatos a dos. Son menos radicales respecto al brexit, pero saben que si proponen a alguien remotamente pro-Europa, perderán.

Y así, regresamos a los tres primeros. Para ganar esta contienda, tienes que ganarte a los legisladores moderados y al mismo tiempo, atraer a la base euroescéptica del partido.

Si lo miras de esta forma, el plan para renegociar el Acuerdo de Retirada o escindirse sin acuerdo tiene mucho sentido, razón por la que los tres primeros son los tres primeros. Al menos tiene sentido en el vacío extraño del brexit del que Reino Unido es aparentemente incapaz de escapar.

Claro que los funcionarios atónitos de Bruselas están atentos. Ya están resignados a que después de dedicar tres años a que Reino Unido entendiera su postura, esté a punto de llegar un nuevo líder con ideas inoperantes a hacer exigencias sin sentido.

Como dijo un funcionario de la Unión Europea: «Los británicos suponen que la Comisión cederá porque habrá una nueva Comisión después de las elecciones europeas, lo que demuestra que no entienden cómo funciona la Unión Europea. Es una decisión que corresponde a los Estados miembros, cuyos líderes —y sus posturas— no han cambiado. Además, la nueva Comisión entra hasta noviembre. Si Reino Unido quiere perder el tiempo, va por buen camino».

Claro que la Unión Europea podría dar un magnánimo giro de 180 grados y ceder. Sin embargo, el sentido común nos dice que es probable que el próximo primer ministro descubra que el problema no era Theresa May, sino los problemas estructurales del brexit. Ese líder también debería pensar muy bien en que May es la segunda líder cuya carrera queda arruinada por el brexit.

También es probable que deban reflexionar en lo que dijo Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo , cuando anunció que la Unión Europea había decidido permitir la prórroga hasta el 31 de octubre: «Por favor, no desperdicien este tiempo».

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